La frase “Siempre se ha hecho así” es uno de los comodines más comunes para frenar el cambio, especialmente cuando parte de la iniciativa de un nuevo trabajador o ante la perspectiva de modificar procesos profundamente implementados en el día a día.

Se puede luchar contra este impedimento utilizando argumentos operativos, es decir, mostrando la forma en la que el cambio puede ser positivo en el día a día, pero en realidad todo parte de un cambio radical de mentalidad dentro de la organización: el siempre se ha hecho así, nunca debería ser verdad.

Luchando contra el mal hábito

Si las cosas siempre se han hecho de una manera, lo más probable es que siempre se haya obtenido el mismo resultado, pero también cabe la posibilidad de que estos resultados cada vez sean más insuficientes para mantener una posición de liderazgo en el mercado.

La organización debería luchar por el cambio continuo en todos sus procesos. Por supuesto no hablamos del cambio por el cambio, sino de un proceso de mejora permanente.

En este punto algunos pensarán que hay ciertos procesos que ya no pueden ser mejorados (en el contexto actual), y seguramente no les falte razón. En este caso, no debería haber ningún problema en analizar la propuesta de mejora para analizar si realmente supone alguna clase de mejoría, si no es en el proceso, en el resultado final. En caso contrario podemos desestimarla.

Con este punto adivinamos tres aspectos de vital importancia de cara al futuro: debemos mantener nuestra mente abierta, nuestro ego a un lado y tenemos que saber aceptar las críticas. Las claves para luchar contra la frase “siempre se ha hecho así” son netamente mentales y todos deberíamos trabajar para evitar que salga de nuestra boca en algún momento.

Una dirección empresarial que pierde interés por los procesos, genera trabajadores desinteresados y por tanto, las mejoras que se quieran introducir serán vistas como amenazas a la estabilidad. Pero… ¿las empresas deben ser fundamentalmente estables o competitivas? Recordemos que no es lo mismo volar que planear y mucho menos que caer con estilo. Sal de tu zona de seguridad.

Si eres un nuevo trabajador con ideas, espera a hacerte un hueco en los equipos de trabajo y que empiecen a valorar tu opinión como profesional antes de proponer cambios. Estudia muy bien los “por qué” de los procesos actuales y aprende a trabajar con ellos antes de sacar conclusiones precipitadas.

Si eres un empresario, interésate por las consecuencias de aplicar un determinado cambio en el día a día de los trabajadores. Interésate por las tareas en sí mismas, permitiendo que los que las llevan a cabo te iluminen sobre los pros y contras del ahora y del después.

No introduzcas cambios por el mero hecho de cambiar, ni paralices el cambio por el miedo: interésate, infórmate, fórmate, debate y analiza los resultados.

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Imagen | JD Hancock


Germán Udiz

Grudiz (Germán Udiz) es divulgador, analista y máster en gestión de RRHH, ADE, Bachelor in Business Administration. Actualmente Administrador de Visión Veterinaria

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