Con la llegada de las lluvias y de las bajas temperaturas, aumenta considerablemente el riesgo de que los empleados contraigan la gripe. Tanto es así, que la Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo (Aeemt) asegura que la gripe es culpable del 18% de las bajas laborales de España. Por tanto, esulta evidente que que es muy importante considerar la implantación de medidas preventivas.

Una enfermedad y muchos gastos

La duración media de una baja por gripe es de siete días y representa aproximadamente 56 horas de trabajo perdido por enfermo, algo que se suma al hecho de que el 25% de los afectados requerirán acogerse a este periodo de reposo y que estamos ante una enfermedad que se contagia a gran velocidad.

Por ejemplo, si en una empresa de veinte personas en la que se pagan nueve euros por hora de trabajo, tan solo cinco (el 25%) solicitaran la baja por gripe durante el invierno, ya representarían 2.520 euros, además del aumento de las cargas de trabajo para los trabajadores sanos o la bajada de rendimiento de aquellos que tengan síntomas leves. En definitiva, cada uno estaría representando una factura potencial de más de 500 euros para la organización, en tiempo no trabajado.

Algunas medidas de prevención

La principal medida de prevención parte por invitar a los empleados a la vacunación, pudiéndonos plantear el coste de desplazar a un especialista al centro de trabajo para realizar el proceso entre los que lo deseen. No se trata de una medida 100% efectiva, pero aún en el caso de producirse el contagio, se minimizan bastante los efectos de la enfermedad.

Otro tipo de medidas son de carácter higiénico, asegurándonos de la presencia suficiente de jabón en los aseos o de jabón seco (a base de alcohol) en otras instancias. En los baños, es bueno que se utilicen papeles desechables para limpiar las manos, en lugar de toallas u otro tipo de tejidos. Al mismo tiempo, sus papeleras deben contar con tapa.

También es bueno revisar el sistema de climatización para asegurarnos de la calidad del aire, permitiendo que se ventilen las habitaciones reduciendo el efecto “burbuja” de la oficina.

En estas épocas hay que intensificar la limpieza de las áreas de trabajo, especialmente las superficies que entran en mayor contacto con los empleados: mesas, teclados, pantallas, máquinas expendedoras, teléfonos, etc… especialmente si en el puesto trabaja una persona con síntomas. También debemos evitar que se compartan vasos, pudiendo sustituir los de cristal por unos desechables.

Ante este caso, lo mejor es permitir que el empleado con síntomas severos se tome unos días libres y no acuda a trabajar, por el mero hecho de minimizar contagios y para evitar posibles bajas en cadena. Esto puede suponer un gran ahorro para la compañía a medio plazo.

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Germán Udiz

Grudiz (Germán Udiz) es divulgador, analista y máster en gestión de RRHH, ADE, Bachelor in Business Administration. Actualmente Administrador de Visión Veterinaria. Autor de "La historia de nuestra EGOnomía", "Manual de Dirección Comercial y Marketing" y "Aprendiendo bolsa desde cero"

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