El clima laboral es un concepto producido por la unión por múltiples variables, por lo que mejorarlo supone tomar conciencia de la necesidad de tomar medidas integrales y perdurables orientadas a la eficiencia, mediante la creación de relaciones laborales “saludables” y de una buena gestión de los recursos humanos.

Para lograrlo, los empleados deben sentirse involucrados con los objetivos organizacionales, algo que es imposible si no creamos equipo e incentivamos las conductas deseadas. De esta manera, lo más importante no son solo los resultados sino la manera en que llegamos a ellos, ya que la empresa se sustenta en su valor humano y en la motivación de sus empleados.

No hablamos de plantear una gestión paternalista, sino en preocuparnos por crear unas condiciones laborales adecuadas para el desempeño del trabajo, centrándonos en algunas claves fundamentales:

  • Comunicar
  • Delegar funciones y responsabilidades
  • Formar
  • Valorar el esfuerzo
  • Crear equipos
  • Asignar tareas y funciones específicas a cada puesto
  • Hacer seguimiento del rendimiento
  • Establecer objetivos e incentivos

Ahora bien, para que el clima laboral se cimiente, la empresa y sus dirigentes deben ser los primeros en predicar con el ejemplo. Es decir, ser responsables de sus funciones, no actuar de forma arbitraria, regirse por las normas, respetar los procedimientos y ser los que transmiten la cultura organizacional desde la base a la cúpula, alimentándose de las sugerencias, quejas y comentarios de los empleados.

Un buen liderazgo es imprescindible para lograrlo, entendiéndose como una labor no solo de mando sino también de servidumbre ejercida por una persona a un grupo de trabajo. De este modo, la empresa debe facilitar que los líderes (naturales o conferidos por su posición en el organigrama) cuenten con las herramientas necesarias para llevar a sus equipos hacia el éxito común.

Todos los esfuerzos que se hagan para lograrlo deben ser reconocidos y premiados, pues es la manera más directa de implicar a los trabajadores dando un claro mensaje: el beneficio común se traduce en beneficios individuales. Por tanto, el foco del esfuerzo se dirige a cumplir los objetivos empresariales (siempre con metas realistas y cuantificables).

Por último, pero no menos importante, debemos tomar conciencia de la importancia de la comunicación, no solo de los valores y objetivos de la empresa, sino entre los miembros de la misma. Comunicación horizontal y vertical, aquí está el cemento de un equipo.

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Imagen | Jessica mullen


Germán Udiz

Grudiz (Germán Udiz) es divulgador, analista y máster en gestión de RRHH, ADE, Bachelor in Business Administration. Actualmente Administrador de Visión Veterinaria. Autor de "La historia de nuestra EGOnomía", "Manual de Dirección Comercial y Marketing" y "Aprendiendo bolsa desde cero"

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