Solemos hablar de la resistencia al cambio como algo negativo cuando realmente es un sistema de defensa que en ocasiones debe servirnos como elemento de alerta ante un cambio que puede no tener los efectos deseados al entrar en vigor.

Nos centramos en luchar contra la resistencia pero el proceso debe ser mucho más que eso. No debemos centrarnos únicamente en eliminar las objeciones sino que tenemos que fomentar el feedback para descubrir posibles errores en nuestra planificación. Nunca podemos permitirnos el lujo de pensar que nuestra idea es perfecta.

La resistencia, a grandes rasgos, puede ser pasiva o activa. La pasiva solo entorpece la aplicación de los cambios pero la resistencia activa nos puede dar interesantes argumentos que nos pueden hacer reconsiderar nuestra posición y quizás ahorrarnos problemas futuros. Necesitamos ese feedback y lo necesitamos en el momento adecuado.

La comunicación debería producirse desde la fase de planificación y no solo cuando la medida haya sido aprobada. El “cambio” debe ser una negociación en pro de los objetivos empresariales, no una lucha de egos ni una destrucción de las objeciones palpables. No digo que se deba hablar con toda la empresa, lógicamente, pero sí con los encargados de las áreas afectadas por el cambio. Estos serán los encargados de recabar ideas entre el personal y comunicarlas a dirección cuando se debatan los cambios que afecten a dichos departamentos.

Los encargados y directivos deben valorar al empleado que comunica sus dudas y preocupaciones pues seguramente valore mucho la empresa y la siente más suya que los que simplemente asienten como autómatas. Yo suelo pensar que no hay que preocuparse por la gente que dice las cosas de forma trasparente a dirección. Los que me dan “miedo” son los que callan. Esa información hay que sacarla a la luz para que nos sea útil. De lo contrario esa resistencia difícilmente puede tener una vertiente positiva.

No debemos ver a las personas reticentes a un cambio como pesos muertos sino como personal preocupado, puede que con razón o puede que sin ella. Ambas cosas nos interesan y las afrontaremos de la misma manera: con comunicación.

La comunicación es el mejor compañero de un cambio y es el punto más positivo que se puede extraer de la resistencia pues puede ayudarnos a concretar y mejorar nuestros planes. En ocasiones se hace imperativa de tal manera que empresas cerradas a la comunicación se ven obligadas a abrir vías comunicativas y esto, se crea o no, siempre tiene puntos positivos.

Por suerte para las pymes resulta más sencillo identificar a tiempo las medidas controvertidas y los motivos de la resistencia así que lo que debemos es promover la comunicación y la confianza mutua para descubrir la manera en que el cambio puede ser beneficioso para todos. Recuerda que siempre hay feedback y en ocasiones es cuestión de saber escuchar.


Germán Udiz

Grudiz (Germán Udiz) es divulgador, analista y máster en gestión de RRHH, ADE, Bachelor in Business Administration. Actualmente Administrador de Visión Veterinaria. Autor de "La historia de nuestra EGOnomía", "Manual de Dirección Comercial y Marketing" y "Aprendiendo bolsa desde cero"

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