La internacionalización de una empresa obliga a tomar cierta decisiones, entre las que se encuentra la selección de los gestores que representarán a la compañía en las delegaciones implantadas en el extranjero.

Debido a su cometido, se buscan personas de confianza, que puedan adaptarse a la vida en el país destino y que comulguen con los principios organizativos de la marca, si bien hay que tener en cuenta varios aspectos.

Gestionando una delegación

Una mala elección del gestor puede dar al traste con la imagen que se intenta dar en el país de la implantación, por lo que ante todo se busca a una persona comprometida, de confianza y que conozca el cambio de vida que supone ser enviado a un país y cultura diferente.

Es importante que conozca el idioma local (la formación es vital en este punto), pero ante todo inglés, pues es el más internacional en las relaciones empresariales en el extranjero y puede ser de gran ayuda para establecer sinergias.

No es lo mismo ser delegado en el Reino Unido que en Costa de Marfil, por lo que esto requerirá un serio compromiso, una mente abierta, formación e información, para poder adaptarse rápidamente. Debe tener una mente elástica que le permita adaptarse a las circunstancias.

Por otro lado, la experiencia siempre es un grado, aunque en este caso prima la actitud ante el trabajo que le depara. Es importante conocer los diferentes medios de pago internacional, el sistema bancario y las leyes locales, acatando estas. Deberá respetar la religión y cultura imperante aunque no las comparta, por lo que puede ser positivo contar con personas con experiencia internacional, ya sea en el ámbito profesional o personal.

Hablando de la actitud, es primordial que el gestor asuma la carga de trabajo y la variedad de tareas que le serán encomendadas, así como los costes personales que puede tener vivir en un país extranjero durante un determinado tiempo.

Igualmente, la empresa deberá asumir que estamos ante una operación muy costosa tanto en términos económicos como personales, así que tendrá que tener en cuenta los costes de alojamiento del gestor y su familia inmediata, seguro médico y coste de los viajes. También es recomendable considerar una compensación económica si el cambio de destino ha hecho que su pareja haya tenido que dejar su trabajo, así como cursos de idiomas para que los miembros de la familia puedan adaptarse.

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Imagen | G Milner


Germán Udiz

Grudiz (Germán Udiz) es divulgador, analista y máster en gestión de RRHH, ADE, Bachelor in Business Administration. Actualmente Administrador de Visión Veterinaria. Autor de "La historia de nuestra EGOnomía", "Manual de Dirección Comercial y Marketing" y "Aprendiendo bolsa desde cero"

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