Estrella de David

Cuando pensamos en el año 1492 solemos limitarnos a recordar el descubrimiento de América, pero resultó un año mucho más convulso para nuestro país, pues se culminó la reconquista de los territorios españoles que continuaban bajo dominio árabe y se firmó el “Edicto de Granada” (el primero de varios) por el que se ordenó la expulsión de los judíos de los territorios españoles.

Este último suceso, recordado con vergüenza, llegó impulsado por los profundos motivos religiosos esgrimidos durante la inquisición, pero no podemos ignorar algunas repercusiones económicas derivadas de este hecho, encuadrado en una terrible tendencia europea del siglo XV.

¿Por qué los judíos?

En España, la religión católica se enfrentó con el islamismo vinculado a los territorios peninsulares ocupados por los árabes, además de con el judaísmo. Tras la recuperación del Reino de Granada, durante el mismo año de la expulsión judía, fue evidente que la población musulmana de la zona era muy alta y se optó por no alimentar una rebelión popular enfrentándose a los seguidores del Islam. Por ello, la actitud con los musulmanes fue inicialmente moderada.

Esto perduró oculto hasta la rebelión de Alpujarras iniciada en 1568, en el que los moriscos granadinos que sentían menos lazos culturales con nuestro país, produjeron un gran problema de orden público.

Como consecuencia de estos problemas y unidos a los intereses por unificar España bajo un mismo pensamiento religioso, se decretaría la expulsión de los moriscos de la Península mucho tiempo después y bajo nuevas circunstancias, en 1609.

Por tanto, la expulsión de los judíos no tuvo una relación directa con la reconquista, aunque sí con la inquisición imperante que buscaba convertir a los ciudadanos del país a una sola confesión religiosa, evitando la interferencia de otras religiones en la realidad nacional.

Por ello, junto al edicto de expulsión (basado en las indicaciones de Tomás de Torquemada) se dio la posibilidad de convertirse al cristianismo, algo que muchos no consideraron viable por motivos de fe y por miedo a no ser considerados como ciudadanos de pleno derecho.

Ahora bien, la expulsión no fue un acto solitario de nuestro país, sino que correspondía a una tendencia europea iniciada por países como Francia o Inglaterra entre otros muchos. Es evidente que los motivos fueron principalmente religiosos, aunque no podemos ignorar las repercusiones económicas de la expulsión de un inestimable número de personas despojadas de gran parte de su patrimonio.

¿Hubo un fondo económico?

Puede que las causas no fueran eminentemente económicas, pero una vez iniciado el proceso, muchos trataron de obtener su beneficio, incluida la corona.

Las leyes existentes evitaban que los judíos expulsados pudieran llevarse parte de sus riquezas, teniendo que negociar por los bienes que podían llevar consigo. En la práctica, la expulsión produjo que la población, el estado y la iglesia lucharan por los terrenos y otras riquezas que los judíos se vieron forzados a vender o abandonar en España.

De hecho, tratar de sacar oro, plata, armas y otras riquezas prohibidas, podía enfrentarles a condenas a muerte según la cantidad de “contrabando” requisado en las aduanas. Es decir, podían irse únicamente con las posesiones que pudieran cargar.

Las “ventas” produjeron un fuerte aumento de la oferta en ciertas zonas (donde se concentraban las llamadas “juderías”), por lo que se experimentó una caída evidente de los precios de los bienes inmuebles, que repercutió negativamente en los intereses de los judíos, pese a encontrarse bajo protección real en esta primera fase de la expulsión para evitar que fueran expoliados mediante la fuerza.

“Damos y otorgamos permiso a los anteriormente referidos Judíos y Judías a llevar consigo fuera de nuestras regiones sus bienes y pertenencias por mar o por tierra exceptuando oro y plata, o moneda acuñada u otro artículo prohibido por las leyes del reinado.” Texto del Decreto de expulsión firmado por los Reyes Católicos

Muchas personas que poseían deudas con ciudadanos o cobradores judíos evitaron saldar sus pagos en vistas de la situación, de modo que sumado a la compra económica de terrenos, casas y muebles, llevó a muchos a ver con buenos ojos la expulsión mientras los asaltantes terminaban de despojar a muchos judíos (desarmados por el decreto de expulsión) de sus pertenencias en las rutas de emigración.

Fue en 1499 cuando se dio por finalizada la fase de expulsión y se decretó la condena a muerte para cualquier judío que fuera detenido en el reino. La huella de la expulsión quedó marcada durante generaciones en los judíos que la vivieron y tardarían mucho en recuperarse del expolio al que se vieron sometidos en nuestro país. Igualmente, España no podrá olvidar este terrible pasado.

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Imagen | Violentz


Germán Udiz

Grudiz (Germán Udiz) es divulgador, analista y máster en gestión de RRHH, ADE, Bachelor in Business Administration. Actualmente Administrador de Visión Veterinaria. Autor de "La historia de nuestra EGOnomía", "Manual de Dirección Comercial y Marketing" y "Aprendiendo bolsa desde cero"

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