Hayek vs Keynes
¿Intervencionismo o libertad? A este respecto, Friederich Hayek se convirtió en un duro defensor de la libertad total, opinando además que el socialismo y el comunismo favorecían la formación de sistemas totalitarios.

Resulta curioso descubrir que este autor fue un seguidor del socialismo durante su juventud, cambiando de planteamiento tras conocer a Ludwig von Mises, que difundió una de sus ideas más controvertidas: que no existe la colectividad de forma natural, tan solo la individualidad. Para defender sus ideas partió de que la economía no es un elemento natural, sino que parte del desarrollo espontáneo de la mente humana. El debate sigue abierto.

Los males de la economía centralizada, según Hayek

Al contrario de lo que defendió Keynes (defensor de la intervención estatal en un sistema capitalista), Hayek pensaba que la participación estatal era negativa a efectos sociales, políticos y económicos. Según él, el socialismo trataba de eliminar el libre mercado y por tanto, planteaba un intervencionismo dañino.

De esta manera creía imposible que una economía centralizada pudiera aprovechar el conocimiento individual, ahogando a las personas en las normas de la mayoría. Según él, este sistema se apoyaba en la creación de “monstruos”, que formarían parte del sistema político. Hablaba de cargos públicos asumidos por personas a las que no les importaría tomar medidas crueles con las minorías.

En otras palabras, la manera de gestionar la economía del socialismo y del comunismo, serían excesivamente intervencionistas según el autor pues supondría una alteración/eliminación del precio de mercado y de los agentes de producción. Esto terminaría pasando por encima de la voluntad individual de los ciudadanos y produciendo una falta de información por parte del gobierno, evitando que asignaran los recursos de manera justa.

Como producto final de esta fórmula, los sistemas intervencionistas nos acercarían al totalitarismo y a la creación de instituciones de control que trataría de llevar a cabo los objetivos económicos gubernamentales. Con este pensamiento siempre presente, y tras vivir dos guerras mundiales, Hayek se convirtió en el mayor defensor del liberalismo del siglo XX.

El “orden” espontáneo

Hablar de orden en un sistema no planificado puede sonar contradictorio, pero las regulaciones producidas en el mercado por el libre intercambio entre los agentes económicos, tenderían a un sistema de cooperación basado en la espontaneidad, según las teorías de Hayek, por supuesto.

Para él, la propiedad privada y el dinero eran signos e instrumentos de libertad. Abogaba por eliminar todas las funciones del estado que limitaran la posibilidad de los individuos de gestionar su propiedad privada y de ahorrar o gastar según el parecer de cada uno.

De esta manera, pasamos de hablar de economía a hablar de sociedad. Según el autor, la sociedad no respondería a una organización racionalizada, sino a un orden espontáneo fruto de la interacción de millones de seres humanos.

Todos estos planteamientos le convierten en el antagonista de John Maynard Keynes y hace que hoy por hoy, cuando las intervenciones estatales parecen inevitables para solventar la crisis, nos planteemos si dejar que el mercado se autoregule podría ser realmente más “cruel” que planificar la recuperación.

Para Hayek podría estar claro: toda intervención supondría una herramienta de control, el control nos limitaría como individuos, esta limitación evitaría que nos expresásemos adecuadamente en el mercado (evitando que los gobiernos recibieran toda la información necesaria para tomar decisiones), como consecuencia se tomarían medidas ineficaces y en último término nos encaminaría hacia un gobierno totalitario, cuando lo único que debería existir sería la total libertad. ¿Se equivocaba Hayek?

Una figura polémica

Sea como sea, recibió el Premio Nobel de economía en el año 1974, no sin polémica, pues opinó que ninguna persona podía considerarse una referencia en economía, ya que esta no respondía a una naturaleza racional.

Gunnar Myrdal, que también ganó el premio aquel año, añadió que el galardón no debería volver a ser entregado, tras habérselo dado a un “reaccionario” como Hayek.

Su figura nunca pasará desapercibida y su labor fue continuada por Milton Friedman, pero no son pocos los críticos que opinan que se puede regular el mercado de forma planificada sin eliminar el precio de mercado de la ecuación. De esta manera, podemos citar la solución de Langer y Lerner.

Sin duda, la historia se ha situado al lado de Keynes, criticando al liberalismo como una de las causas de la actual crisis, pero no debemos obviar las teorías de Hayek cuando se plantee un debate al respecto. No hay Ying sin Yang.

En Actibva | El desafío al liberalismo, Donde digo liberalismo hago intervencionismo
Imagen | KAZVorpal


Germán Udiz

Grudiz (Germán Udiz) es divulgador, analista y máster en gestión de RRHH, ADE, Bachelor in Business Administration. Actualmente Administrador de Visión Veterinaria. Autor de "La historia de nuestra EGOnomía", "Manual de Dirección Comercial y Marketing" y "Aprendiendo bolsa desde cero"

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