Un mundo demasiado pequeño

Thomas Robert Malthus cumplió un importante papel en la historia económica introduciendo el debate sobre el crecimiento poblacional y la falta de recursos, que aún hoy permanece abierto. Según él, existía una limitación para el crecimiento poblacional y económico, en el que la miseria resultaría inevitable.

Sus contribuciones le llevaron a convertirse en el primer profesor de economía política de la historia en el año 1805 (East India College). Pese a este cargo, sus indudables relaciones eclesiásticas le hicieron llegar a una serie de soluciones muy criticadas posteriormente, que se basaban en gran parte en el control poblacional.

Demasiados ratones para tan poco queso

En 1798 fue publicada la primera edición de su obra más reconocida, y que sería profundamente revisada para su reedición en 1803: «Ensayo sobre el Principio de la Población». En ella podemos comprobar el choque de pareceres entre Thomas y su padre, pues tenían ideas contrarias respecto a los orígenes de la miseria humana.

Según su progenitor, la miseria nacía como producto del mal gobierno, entendiendo que la tierra era capaz de generar los recursos necesario para sus habitantes, pero que estaban mal gestionados. Contrario a este planteamiento, el libro es uno de los primeros donde se recoge la teoría de rendimientos decrecientes, con la que explicó que el crecimiento geométrico de la población se enfrenta al aritmético de los recursos.

Los pensamientos de la época hacían que ambas concepciones fueran incompatibles, aunque hoy en día podamos entender que la miseria puede ser el producto tanto de un crecimiento insostenible como del mal reparto de los recursos.

Para Thomas Robert Malthus, la naturaleza se encargaba de devolver el equilibrio mediante grandes catástrofes demográficas, en forma de hambrunas, guerras por los recursos, epidemias (como el impresionante precedente de la peste negra), etc… Este pensamiento fue inspirador para investigadores posteriores como Darwin, que comenzaron a descubrir el orden natural de la supervivencia de las especies.

Aún así, es evidente que Thomas R. Malthus no pretendió dar una visión demasiado alejada del pensamiento religioso, pues como sacerdote anglicano posiblemente vinculaba estas regulaciones como actos de orden superior. De hecho, propuso soluciones como el matrimonio tardío y la continencia sexual, muy relacionadas con sus creencias.

¿Existe alguna relación entre la riqueza y la natalidad?

Malthus creía que las personas más pobres reducirían el número de nacimientos por dicha condición, a efectos auto-reguladores, pero con el paso del tiempo se ha demostrado que estaba equivocado. De hecho, son las economías más ricas las que han reducido sus tasas de natalidad, lo cual podría ser curiosamente explicado partiendo de sus mismas teorías.

El autor señalaba que la natalidad se reduciría en las economías sin recursos, en orden de «la virtud» y el pensamiento racional, que llevaría a los individuos a limitar sus impulsos naturales de crecimiento.

La directa relación existente entre cultura, educación (como influencia «conductual»), tecnología y economía, me hace pensar que el crecimiento racional es más sencillo de aplicar en los estratos económicamente desarrollados que en los que disponen de pocos recursos, que parecen seguir sus instintos naturales de crecimiento.

De este modo, pienso que el desarrollo económico, cultural, tecnológico y educativo (tal y como existe hoy en día) podría resultar un limitador del crecimiento demográfico, pues podríamos concluir que el bienestar de los individuos se sitúa por encima de otros planteamientos biológicos en el orden social que hemos establecido.

Siguiendo esta lógica, tendría que darle parte de la razón al padre de Malthus, pues los problemas demográficos, de pobreza y de miseria podrían estar causados básicamente por el mal gobierno que hacemos los seres humanos de los recursos. Si en lugar de vivir en un mundo bipolar, viviéramos en un mundo más justo, es posible que el propio crecimiento demográfico se regulara.

Esta conclusión puede ser igualmente cuestionable y por ello las teorías de Malthus continúan siendo una importante referencia en el debate. De hecho, el fuerte desarrollo de la economía China no ha eliminado las restricciones sobre su natalidad… claro que esto puede ser explicado porque dichos recursos aún no se han traducido en el desarrollo de sus ciudadanos. Además, sus problemas demográficos tienen unas profundas raíces históricas.

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Imagen | Tambako the Jaguar

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