El pensamiento lateral es una técnica acuñada por el psicólogo Edward de Bono, orientada a la resolución de problemas mediante un enfrentamiento indirecto con los mismos, lo cual fomenta nuestra creatividad y favorece la innovación.

Esto se basa en la ruptura de los prejuicios y convencionalismos que pueden surgir al buscar una solución para un problema conocido. En lugar de pensar en un camino recto hasta la respuesta, deberíamos construir una vía alternativa que nos permita explorar nuevas fórmulas, rompiendo los pensamientos establecidos con anterioridad.

¿Cómo se invoca el pensamiento lateral?

De Bono asegura que nuestro pensamiento se ve limitado por tres motivos: porque existe un bloqueo mental, porque no tenemos la información suficiente/necesaria y por último, un problema que puede ser afrontado mediante el pensamiento lateral: porque lo obvio no nos permite ver más allá.

Es decir, si pensamos en soluciones para sentarnos, la silla aparecerá en nuestra mente, limitando nuestra creatividad para solucionar esta necesidad de una manera innovadora. Para romper los convencionalismos existen algunas técnicas aplicables a dinámicas de grupo o pensamiento individual:

  • Utilizar las analogías: En lugar de plantear el problema de una forma directa, es bueno afrontarlo mediante una analogía, que nos permita explorar soluciones que no consideraríamos de otra manera. Lo importante es encontrar la analogía más adecuada y plantear las preguntas adecuadas a los participantes. No debemos temer ni censurar las excentricidades o a las soluciones absurdas, pues son parte del proceso.
  • Idealizar: en ocasiones puede ayudarnos a innovar el hecho de imaginar que ciertas limitaciones no existen y que la realidad se ajusta a un idea. Esto nos permite superar fases de bloqueo, liberando nuestra creatividad y permitiéndonos ver alternativas que se habían obviado.
  • Eliminar propiedades o características del problema: obviando alguno de los principios del problema o necesidad tratada, podemos abrir el abanico de soluciones, liberando el proceso creativo. Aunque las soluciones propuestas puedan ser inválidas, son parte de un proceso enriquecedor.
  • Palabras desconectadas: partiendo de una palabra elegida al azar, los participantes deberán generar otra relacionada con ella y buscar una relación con el problema estudiado. El siguiente participante deberá decir una nueva palabra y relación, siguiendo la cadena. Pueden emerger soluciones de forma súbita.

También es posible despedazar un problema en pequeñas piezas y enfrentarnos a ellas de forma independiente. Buscar soluciones extremas o absurdas a estos puntos puede ayudarnos a ver la totalidad del asunto desde una perspectiva diferente.

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Imagen | Massimo Barbieri


Germán Udiz

Grudiz (Germán Udiz) es divulgador, analista y máster en gestión de RRHH, ADE, Bachelor in Business Administration. Actualmente Administrador de Visión Veterinaria. Autor de "La historia de nuestra EGOnomía", "Manual de Dirección Comercial y Marketing" y "Aprendiendo bolsa desde cero"

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