Un empleado trepa (arribista, según nuestro diccionario), es aquel que trata de ascender profesionalmente de forma rápida y sin escrúpulos a costa de un tercero, pese a lo cual puede resultar complicado de descubrir cuando somos sus jefes, pues normalmente veremos lo que quiere que veamos.

No debemos confundir la competencia entre diferentes trabajadores para lograr un puesto, con una práctica que consiste en la utilización del engaño, la mentira y/o la manipulación, con el fin de proyectar una imagen negativa de terceros y poner en valor sus propias cualidades.

Técnica y conducta del trepa

Un trepa suele ser una persona insegura, que no confía en sus propias capacidades y posibilidades a la hora de destacar entre sus compañeros. De esta manera, si piensa que no podrá levantar la cabeza por encima de la multitud, tratará de cortarles los pies.

Para lograrlo tendrá que integrarse en el grupo de trabajadores, acercándose especialmente a los empleados que tengan buenas relación con la dirección. En esta fase es habitual que se caractericen por la adulación, pero no por la profundidad en la relación, que habitualmente se mantiene en el terreno meramente profesional y relacionado con sus tareas. Con ello también pretende acceder a información privilegiada.

Pretende mostrarse como uno de los más trabajadores, pero esto no refleja un rendimiento realmente notable. La empresa puede evitar verse manipulada por la imagen si atiende a los resultados y si establece un sistema de objetivos, pero los compañeros pueden caer en su engaño.

Creando y aprovechando su imagen de “líder técnico”, no dudará en desacreditar a otros trabajadores, aunque rara vez lo harán a la cara. También se mostrarán especialmente complacientes y “pelotas” cuando estén tratando de lograr algo en su propio interés.

El trepa puede difundir rumores, dejar en evidencia los errores ajenos y traicionar a sus compañeros. Su meta es ascender y para ello intentará romper los lazos de confianza que existen entre los mejores trabajadores y sus jefes, mostrándose como la solución a los problemas de la empresa.

Si somos observadores sabremos detectar la adulación, el mal clima laboral, las quejas de los compañeros, la imagen de éxito no respaldada por resultados, los intentos por destacar a costa de los demás, etc. No es fácil detectar al trepa, por con una buena organización y control podremos frenar sus aspiraciones, demostrándole que la única manera de ascender pasa por los resultados y el buen hacer.

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Imagen | Maria Ly


Germán Udiz

Grudiz (Germán Udiz) es divulgador, analista y máster en gestión de RRHH, ADE, Bachelor in Business Administration. Actualmente Administrador de Visión Veterinaria. Autor de "La historia de nuestra EGOnomía", "Manual de Dirección Comercial y Marketing" y "Aprendiendo bolsa desde cero"

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