Si en la entrega anterior hablamos de los Blue Chips hoy nos toca hablar de sus antónimos, que en el argot de la bolsa son denominados como “chicharros”. A la hora de invertir en bolsa nos vamos encontrando con valores de diversa calidad siendo algunos de ellos auténticos quebraderos de cabeza para los inversores.

Los chicharros pueden experimentar fuertes subidas e ir pasando de mano en mano por las grandes variaciones de precio que sufren en poco tiempo. Este aumento de la rotación puede afectarnos si acaba en nuestra cartera y no lo vendemos a tiempo o la tendencia del mercado cambia y el valor cae en picado o bien, no hemos optado por coberturas del valor con otros productos financieros como contratos de futuros.

En ese momento descubriremos que son títulos muy volátiles y estrechos. Deshacernos de ellos entonces puede ser un problema ya tienen las siguientes características:

  • Valores con poca rotación
  • Estrechos
  • Con bajos precios
  • Baja capitalización
  • Pertenecientes a sociedades de pequeño tamaño
  • Pertenecientes a sociedades con una situación financiera delicada
  • De riesgo elevado
  • Muy volátiles

Los inversores más experimentados son los que realmente pueden sacar provecho de estos valores aunque no deja de ser una actividad de riesgo. Resulta vital comprar y vender rápido en el momento adecuado de una tendencia alcista o en caso contrario nos quedaremos con un valor indeseable que no valdrá lo que pagamos por él. No son recomendados para pequeños inversores.

Si compramos el último día de subida necesitaremos mucha habilidad para quitarnos de encima estos valores, para ello debemos saber lo que tenemos en la mano: una “patata caliente”.

Hay valores que sencillamente no queremos tener sobretodo si somos nuevos en la bolsa. Una mala gestión de los valores chicharro pueden ser una ruina pero como toda inversión de riesgo también puede ser un éxito, algo que de momento es mejor quitárselo de la cabeza.

¿Os acordáis de Galerías Preciados? Algunas empresas suben a un gran ritmo pero luego bajan en picado pudiendo incluso dejar de cotizar. En ese casos, podemos quedarnos atrapados en el valor hasta que la empresa tome las decisiones oportunas de recapitalización o venta a un tercero, tal y como ocurrió con esta empresa de distribución en los años 80.

Los chicharros pueden revalorizarse de manera muy marcada al moverse en precios mínimos con lo que incluso se pueden obtener más beneficios que con los “Blue Chips” pero a su vez resulta un juego arriesgado en el que hay que tener mucha maña.


Germán Udiz

Grudiz (Germán Udiz) es divulgador, analista y máster en gestión de RRHH, ADE, Bachelor in Business Administration. Actualmente Administrador de Visión Veterinaria. Autor de "La historia de nuestra EGOnomía", "Manual de Dirección Comercial y Marketing" y "Aprendiendo bolsa desde cero"

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