La interacción entre empresas y clientes se ha convertido en los últimos años en un dilema especialmente cuestionado por el marketing. Las estrategias clásicas de posicionamiento, calidad y precio no siempre se pueden aplicar a los clientes modernos así que se buscan nuevas formas de impactar en la mente del consumidor.
El marketing vivencial o experiencial no es nuevo de nuestro tiempo pero su aplicación está comenzando a explorarse en profundidad gracias a las nuevas herramientas de difusión de la información y a los cambios en los perfiles de los clientes debidos en parte a la crisis, que limita la capacidad de maniobrar con los precios o efectuar otro tipo de estrategias comunicativas.
El marketing sensorial, destinado a abordar al público mediante el uso de los sentidos, ha evolucionado hasta invadir nuestras propias experiencias para lograr una nueva forma de impacto y relación entre una marca y el consumidor.

