En ocasiones los gestos más simples pueden influir en el equipo que nos rodea sobretodo si está subordinado a nuestra posición en la empresa y no tenemos establecida una buena comunicación interna. El siguiente relato, expresado como un pequeño cuento está basado en una experiencia personal que podría estar sucediendo en muchas empresas :

“Érase una vez… un reino triste. Sus habitantes habían tratado de averiguar el origen de aquel abatimiento preguntándose unos a otros pero al final siempre llegaban a la misma conclusión: Miedo. “¿Pero miedo a qué?” cuestionaban algunos aunque nadie sabía responder de forma satisfactoria.

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